cuatro dedos
como estoicos pinceles en la tierra
no se estiran se dibujan
no hay deforme
es el milagro
de andar cambiando lenguas
no por silencio señalan comunión
sino por ese cordón umbilical inevitable
igual que cuando humana
pujé hijos
labrando asombro y rastro adentro
de mi tierra paridora
areki
















