lunes, mayo 25, 2009

troncos...







cuatro dedos

como estoicos pinceles en la tierra

no se estiran se dibujan

no hay deforme

es el milagro

de andar cambiando lenguas

no por silencio señalan comunión

sino por ese cordón umbilical inevitable

igual que cuando humana

pujé hijos

labrando asombro y rastro adentro

de mi tierra paridora

areki


6 comentarios:

Dilman dijo...

Sin duda la mujer y la tierra se sienten y se comprenden en el mismo idioma como gestadoras y dadoras de vida, es decir, de amor y de belleza.
Lo que se transluce en la suavidad, sabiduría y canto de tus versos.
Encantado de haberte contactado y espero que este diálogo perdure y se enriquezca por mucho tiempo.
Un gran abrazo!

Jesus Dominguez dijo...

La fuerza incorruptible de la naturaleza en el árbol observador.

Un texto precioso.

Jesús Domínguez

Adolfo Payés dijo...

Hermosos versos.. me gusta tu blog.. te dejo mis saludos fraternos con mucho cariño..

regresare. a leerte

un abrazo

mabel casas dijo...

dilman

la mujer y la tierra y el mismo idioma
bello lo que decís y sentido por mi

pero que es lo que hace que una parte de la humanidad no creer en ese dadora de vida de la pachamama que la acusian con depradaciones?

gracias por tu valioso comentario, y también espero sigamos el ida y vuelta
cariños

mabel casas dijo...

jesus
"el árbol observador"...bueno eso!!
ellos dicen cosas si nos dejamos silencio y les devolvemos la mirada

gracias por entrar a estos aires
cariños

mabel casas dijo...

adolfo

gracias por tus apreciaciones
hacen que sepamos que suenan campanas contestando
regresaa cuando quieras, la puerta siempre está abierta

cariños