por cafeteras ahogadas
por la obra de los vientres
por el cielorraso que calla se pierde y se conjura
el nunca más no se define
y las piezas vuelven a estar sueltas
areki
entre el aire busco a la originaria ,salvaje y serena
ahora la puerta del hombre está cerrada
pequeño templario de sus secretos
ella cuida flores
en el jardín de su celda de bambúes
él se va desdibujando
con la opresión de los dioses
a quién buscó sin la humildad de rezarle primero
o indultar y perdonarse solamente
ella ahora ya sabe llegar
siente que la alcanzan las hogueras
areki
salitre hueco la mía
en gajos se me fue soltando
imantada por el ala felpa tus labios
rozantes flotes la enhebraron
errante desbocada
impedida de beso
curioseo
cavilando
qué harás con las dos bocas
podrá la que es tu pertenencia el beso ajeno
habiendo a cuestas la de mi
la polizona
que se fugó sin yo impedirlo
se revuelve?
los rojos montan belicosos
un salmón aquieta el blanco restituye
¿qué discute del destino en este patio
qué de los ojos habitantes?
¿porqué el fucsia?
para corresponder con un nadando en su insolencia
areki
dama de las camelias IVONNE de CÁXAR
las pieles del invierno buscan puentes de lana
tejedoras de silencio viajan en la urdimbre
cuando descansan de su trama escuchan cantos de agua
contemplan un horizonte recortado en figuras de ansío
por eso son tan arrope sus mantas
arte con apego de manos y aliento adsorbido por cinco sentidos
areki
haciendo la cama te dibujé
y me ocuparon tus pasos
puse un punto en exigencia
iluminarme
no se si me alcanza para bruja
no se si te sobra percibir
poco tardó tu viaje mostrándome tonada
no se si tu abrazo me lo dijo
no se si señalar es tan real
pero mi pubis respondió a tu canto
areki
un escaso aviso de horizonte en desprogresión hacia la noche
después
anonimatos
el viaje un surco canteras el barro los asfaltos
y el pueblo agradeciendo los olvidos imperiales
llegarlo olerlo contagiarse
de la forma humilde de las ropas
buscar los naranjales
reconocerse habitante emparejado de la tierra tras el beso
areki
cuatro dedos
como estoicos pinceles en la tierra
no se estiran se dibujan
no hay deforme
es el milagro
de andar cambiando lenguas
no por silencio señalan comunión
sino por ese cordón umbilical inevitable
igual que cuando humana
pujé hijos
labrando asombro y rastro adentro
de mi tierra paridora
areki
no logra a sus ojos ponerle silencio
su marea fluye besando los pies con que vaga
en levedad mantiene las voces
los pasos por el jardín de las luces perdidas
en su centro pronombres
y en sus orillas los verbos
la amnesia es del sustantivo
que haga las sombras perfectas
ni la desnudes de ella ni la ropa caída de él
logran un claustro de orgasmo
y ese nunca despegue en la cópula
de sus ríos
en otras noches despiertas
si apego su boca y reclamo su vientre
si las huelgas de luna y retiro sus voces
montan la furia
de incontener la suelta de riendas pretendiendo calzarse
habrá más de un desliz de extrañamiento
de deseo acuciando carga loca por no veda
pero en la silla cabalgata usará brida de acero
matanza a crueldad de su piel en curativa
su resistencia tendrá que ceder al grito de volverse casi cuerda
lacrar escozores que se vuelvan como si nunca el ultraje
areki
amanecen flamencos todos los días
lamenta advertirlos pocas veces
cuando los mete entre sus manos
nacen cadencias como flores en los pies
desafío
el incendio de su pelo como un fuego de jazmines
en batalla agazapada se libera
secretos de soles con pasos de voces
amor
tiene tantos aún escondidos
areki